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En un mundo en el que el costo de la epidemia de obesidad iguala al del tabaco y los conflictos armados, es sorprendente encontrar una comunidad que no se ajusta a esta tendencia.

El pueblo de Loma Linda, en California, Estados Unidos, se encuentra en un paisaje urbano de restaurantes de comida rápida y pequeños comercios. Pero este lugar tiene un envidiable récord de habitantes que viven hasta edades muy avanzadas y sin enfermedades crónicas.

Diversos estudios han mostrado que los habitantes de este pueblo viven hasta 10 años más que la mayoría de los estadounidenses, y gozan de mejor salud en la vejez. La razón de esta extraordinaria longevidad podría residir en su fe.

Alrededor de la mitad de los 24.000 habitantes del pueblo son miembros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Se trata de una comunidad cristiana evangélica que sigue unas reglas estrictas de alimentación, ejercicio y descanso.

“Los datos son claros, han sido publicados y revisados”, dice Wayne Dysinger, director del departamento de Medicina Preventiva en la Escuela de Medicina de la Universidad de Loma Linda.

“No hay duda que la gente con un estilo de vida como el suyo vive más años”, explica Dysinger.

Dieta y ejercicio

Loma Linda está unos 100 kilómetros al este de Los Ángeles. A principios del siglo XX, los fundadores de la Iglesia Adventista del Séptimo Día adquirieron propiedades en la zona.

Ellen White, una mujer diminuta de poderosa personalidad, fue una prolífica autora e inspiró las enseñanzas de esta iglesia en materia de dieta, ejercicio y estilo de vida. White decía que sus creencias se basaban en experiencias visionarias, sueños y conversaciones con Dios.

“Llamaba al tabaco un veneno lento, insidioso y maligno, ya en 1864”, dice Richard Schaefer, historiador en la sección de archivos de la universidad. Esto fue 100 años antes de que las autoridades de salud de Estados Unidos trataran por primera vez este tema.

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El historiador Richard Schaefer destaca la figura de Ellen White, una de las pioneras de Loma Linda, quien advirtió mucho antes que la ciencia sobre los peligros del alcohol, el tabaco y la sal. (Foto: BBC Mundo)

White, que tenía poca educación formal, mantuvo que el alcohol perjudica el cerebro y también escribió sobre los peligros de consumir demasiada sal.

Los adventistas creen que su longevidad está vinculada con el respeto al cuerpo humano como templo del espíritu sagrado.

La forma de vida adventista incluye una dieta vegetariana en su mayor parte, ejercicio físico frecuente y un compromiso de celebrar el Sabbath como día de descanso.

El secreto

Un largo estudio empezado en 1976 y llevado a cabo con 34.000 personas concluyó que las costumbres adventistas aumentan los años de vida con respecto a la media.

Los investigadores encontraron “sorprendentes” efectos protectores de la dieta vegetariana.

“Cuando observamos los patrones de mortalidad, parece que los adventistas mueren por las mismas enfermedades pero en una edad mucho más avanzada”, explica Larry Beeson, profesor de Epidemiología en la Universidad de Loma Linda, que ha participado en investigaciones sobre los adventistas durante más de 50 años.

El profesor mantiene que la buena salud de esta comunidad se basa en algo más que la dieta. Es una mezcla compleja de religiosidad, espiritualidad y la forma de entender su creencia en Dios combinada con otros componentes del estilo de vida, como el ejercicio y el apoyo social.

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Las hábitos de salud del pueblo están influidos por los preceptos de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. (Foto: National Geographic)

Cuando me encontré con Betty Streifling estaba levantando pesas en un gimnasio. La mujer, de 101 años, vive en una comunidad de ancianos que se cuidan a sí mismos. La media de edad es de 90.

Streifling vive en su propio apartamento, una casa acogedora llena de recuerdos familiares y muebles fabricados por su último marido. Practica ejercicio cinco veces a la semana y cada mañana se da un paseo.

Para ella, su longevidad se debe a “una vida pura, sin alcohol, sin tabaco” y a “acostarme pronto, rezar a Dios por su bondad y por la bendición de la vida”.

Cada viernes por la noche Loma Linda se queda en silencio. El sábado, los adventistas no hacen nada que pueda considerarse trabajo. Esto incluye navegar por internet o, en algunos casos, mirar la televisión. Para la mayoría, el sábado es un día para recuperarse de la semana y estar con la familia y los amigos.

Apuntes

En Loma Linda se puede comprar una hamburguesa y papas fritas, aunque el ayuntamiento prohibió el año pasado el establecimiento de “cadenas de restaurantes de comida rápida que ofrezcan servicio para recoger con auto”.

La decisión se tomó para “proteger la salud pública, la seguridad y el bienestar” de los residentes.

También hay florecientes mercados de productores y tiendas de comida sana que venden frutos secos y verduras.

Aunque el estilo de vida de Loma Linda parece ser una poderosa receta de bienestar, no es algo que acepta todo el mundo. Muchos adventistas reconocen que hay distintos niveles de cumplimiento de las reglas sociales y de dieta marcadas por la iglesia.

Pero hay pocas dudas de que esta comunidad está viviendo más que otras. Y podría ser un modelo persuasivo para un mundo que lucha contra la obesidad, la diabetes y las enfermedades crónicas de la vejez.

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